El aprendizaje de la lectura y la escritura comienza mucho antes de que un niño sea capaz de leer una frase completa o escribir sus primeras palabras.
Reconocer sonidos, identificar letras, escuchar cuentos, jugar con las palabras o intentar escribir su propio nombre son pequeños pasos que forman parte del desarrollo de la lectoescritura.
La lectoescritura debe introducirse de forma progresiva
Durante Educación Infantil es importante evitar convertir la lectura y la escritura en una actividad mecánica.
El objetivo es que los niños empiecen a familiarizarse con las letras, los sonidos y las palabras mediante experiencias que despierten su curiosidad.
La importancia de la conciencia fonológica
Antes de aprender a leer correctamente, los niños necesitan comprender que las palabras están formadas por diferentes sonidos.
Podemos trabajar esta capacidad mediante rimas, canciones, juegos de palabras o actividades en las que tengan que identificar sonidos iniciales y finales.
Actividades sencillas para trabajar la lectoescritura
- Buscar palabras que empiecen por una determinada letra.
- Reconocer las letras de su propio nombre.
- Jugar con tarjetas de letras e imágenes.
- Inventar palabras que rimen.
- Leer cuentos y comentar juntos lo que ocurre.
- Repasar letras utilizando diferentes materiales.
- Relacionar imágenes con palabras sencillas.
- Crear pequeñas historias a partir de dibujos.
Los cuentos como herramienta de aprendizaje
Leer cuentos ayuda a ampliar vocabulario, mejorar la comprensión oral y despertar el interés por la lectura.
También podemos aprovechar una historia para hacer preguntas, identificar personajes, anticipar qué ocurrirá después o pedir al niño que explique con sus propias palabras lo que ha sucedido.
Escribir también significa experimentar
Los primeros intentos de escritura no tienen que ser perfectos.
Dibujar letras, copiar palabras sencillas o intentar escribir espontáneamente forma parte del proceso de aprendizaje.
Lo importante es acompañar al niño y ofrecerle oportunidades para practicar sin convertir cada error en una corrección constante.
Crear una relación positiva con la lectura
Cuando las primeras experiencias con los libros y las palabras son agradables, aumentan las posibilidades de que el niño desarrolle interés por seguir aprendiendo.
La lectura y la escritura pueden comenzar como un juego y convertirse poco a poco en herramientas que le permitan descubrir y comprender mucho mejor el mundo que le rodea.
Alba García


